El panorama fitness está completamente saturado. Entre clases de Pilates, entrenamientos de fuerza, yoga, running, HIIT y todo tipo de nuevas tendencias, es normal que, a veces, no sepamos qué actividad puede funcionar mejor para nosotras. Y si hay dos disciplinas que llevan años protagonizando buena parte de la conversación, esas son el Pilates y el entrenamiento de fuerza.

¿Pero cuál deberíamos elegir? La entrenadora Bettina Guisa lo tiene claro: no hace falta elegir. “¿Pilates o fuerza? La respuesta es: los dos”.

Y es que, aunque a primera vista puedan parecer entrenamientos muy diferentes, Pilates y fuerza pueden complementarse a la perfección. Mientras uno pone el foco en el control, la estabilidad, la movilidad y la conexión con el cuerpo, el otro permite desarrollar masa muscular, aumentar la fuerza y generar adaptaciones importantes en nuestro organismo.

La clave, por tanto, no está en hacer más ejercicio, sino en entrenar mejor y con una estrategia que tenga sentido.

Pilates y fuerza: dos disciplinas que se necesitan

Según explica Bettina, Pilates puede ayudarnos a controlar, conectar y estabilizar el cuerpo, mientras que el entrenamiento de fuerza es fundamental para desarrollar músculo y hacernos más fuertes.

Cuando ambas disciplinas se combinan de forma adecuada, el resultado puede ir mucho más allá de una cuestión estética. Un core que realmente trabaja, músculos más fuertes, mayor capacidad para afrontar las actividades cotidianas y entrenamientos más eficientes son algunos de los beneficios que puede aportar esta combinación.

De hecho, esta es precisamente la filosofía detrás de The Build Method, el método creado por la entrenadora, que combina fuerza, Pilates y trabajo de core. “No entrenamos más. Entrenamos mejor”, explica Bettina.

Y esta diferencia es importante. Porque si llevas meses entrenando y tienes la sensación de que haces ejercicio constantemente pero no progresas como esperabas, quizá el problema no sea que necesites añadir todavía más sesiones a tu semana.

Puede que necesites cambiar la forma de entrenar.

1. Más músculo y un cuerpo más funcional

El entrenamiento de fuerza es una de las herramientas más eficaces para estimular el crecimiento y mantenimiento de la masa muscular. Además, desarrollar músculo aumenta nuestra capacidad para producir fuerza y puede contribuir a mejorar la composición corporal.

Pero aquí entra Pilates. Su trabajo sobre la postura, la respiración, la alineación y el control corporal puede ayudarnos a ser más conscientes de cómo nos movemos.

La combinación permite trabajar desde dos perspectivas: desarrollar músculo y fuerza, pero también aprender a controlar mejor ese cuerpo que estamos construyendo.

El objetivo no es simplemente “verse más definida”, sino sentirse fuerte y moverse mejor.

2. Más movilidad para entrenar mejor

Uno de los errores que podemos cometer cuando empezamos a entrenar fuerza es centrarnos exclusivamente en mover cada vez más peso y olvidarnos de algo tan importante como la movilidad.

Pilates puede ser un buen complemento porque trabaja el control del movimiento, la movilidad y la estabilidad. Esto puede ayudarnos a mantener una mejor calidad de movimiento y a ejecutar los ejercicios de fuerza con mayor control.

Y eso también puede influir en nuestra constancia. Porque cuando nos movemos mejor y sentimos que tenemos más recursos para afrontar un entrenamiento, resulta más sencillo mantener el hábito a largo plazo.

3. El core es mucho más que hacer abdominales

Si hay algo que tienen en común Pilates y fuerza es la importancia del core. Pero tener un core fuerte no significa únicamente conseguir que los abdominales sean visibles.

El trabajo de Pilates pone especial atención en la conexión entre respiración, postura y musculatura profunda. Esa conciencia puede trasladarse después a ejercicios de fuerza como una sentadilla, un peso muerto o un press.

Como explica Bettina, “Pilates te enseña a activar el core”, algo que puede mejorar la transferencia de cargas y ayudarnos a realizar determinados movimientos con mayor control.

El resultado es un entrenamiento más consciente y funcional, en el que el abdomen no trabaja de forma aislada, sino como parte de todo el sistema.

4. Fuerza para los huesos, Pilates para el control

El entrenamiento de fuerza también tiene un papel especialmente interesante en la salud ósea. La carga mecánica que generan los ejercicios con resistencia estimula los procesos de remodelación del hueso, por lo que mantener una musculatura fuerte es importante a medida que cumplimos años.

Pilates, por su parte, aporta trabajo de estabilidad, equilibrio, control y alineación.

Por eso, combinar ambos puede convertirse en una estrategia especialmente interesante para mantener un cuerpo fuerte y estable a largo plazo.

No se trata solo de entrenar para el próximo verano. Se trata de construir una base física que nos acompañe durante años.

5. Fuerza y Pilates también pueden ayudarte a gestionar el estrés

El ejercicio tiene efectos sobre nuestro metabolismo, pero también sobre cómo nos sentimos. El entrenamiento de fuerza favorece adaptaciones relacionadas con el metabolismo de la glucosa y la masa muscular, mientras que las prácticas que incorporan respiración, concentración y movimientos controlados, como Pilates, pueden resultar especialmente útiles para desconectar y bajar revoluciones.

Y esto es importante porque entrenar no debería convertirse en otra fuente de estrés.

Más intensidad no siempre significa mejores resultados. En ocasiones, alternar sesiones exigentes de fuerza con entrenamientos de Pilates puede permitirnos mantenernos activas sin sentir que tenemos que estar constantemente al límite.

Entonces, ¿hay que elegir entre Pilates o fuerza?

Probablemente no. La pregunta puede ser otra: ¿Cómo podemos conseguir que ambas disciplinas se complementen?

La fuerza puede ayudarnos a construir músculo, aumentar nuestra capacidad física y mantener unos huesos fuertes. Pilates puede aportar control, movilidad, estabilidad y una mayor conciencia corporal. Y juntas pueden crear una forma de entrenamiento mucho más completa.

Como resume Bettina, “fuerza + Pilates + core trabajando como un equipo” es la base para construir un cuerpo fuerte, funcional y definido.

Así que, si llevabas tiempo intentando decidir qué entrenamiento deberías escoger, quizá no tengas que renunciar a ninguno. Porque el objetivo no debería ser encontrar el entrenamiento perfecto, sino construir una rutina que te permita progresar, disfrutar del proceso y mantenerte activa durante mucho tiempo.

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Marina Salamanca Blanco redactora digital de fitness para Womans Health, analiza y comparte las últimas tendencias del sector. Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, su pasión por el deporte la ha llevado a especializarse en esta área, convirtiéndose en una referencia para quienes buscan información actualizada y fiable sobre entrenamiento, bienestar y estilo de vida activo. 

Toda su vida ha estado vinculada al mundo del baloncesto, lo que le ha permitido conocer de primera mano a numerosos expertos en entrenamiento y fisioterapia especializada en mujeres. Gracias a esta experiencia, su enfoque es completo y riguroso, combinando conocimientos prácticos y teóricos para ofrecer contenido útil y de calidad.